Infidelidad por redes: cuando el engaño también ocurre en lo virtual
- 24 feb 2021
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El crecimiento de las nuevas tecnologías, las redes sociales y las aplicaciones de mensajería ha transformado profundamente la forma en la que nos relacionamos. Hoy podemos conocer personas, mantener conversaciones íntimas y establecer vínculos emocionales o sexuales sin necesidad de compartir un espacio físico.
En este contexto aparece la llamada infidelidad cibernética o infidelidad virtual. Diversas investigaciones han señalado que internet y las redes sociales pueden facilitar conductas relacionadas con la infidelidad, especialmente por la accesibilidad, la privacidad, la rapidez de contacto y la sensación de anonimato que ofrecen estos medios.
La infidelidad virtual puede definirse como la participación en conversaciones, chats o intercambios de contenido íntimo, erótico o sexual con una persona distinta a la pareja principal, utilizando el móvil, el ordenador u otros dispositivos. En muchas ocasiones, en esos espacios se comparten deseos, emociones o aspectos personales que no están presentes en la relación de pareja.
¿Es menos grave porque ocurre en internet?
Una de las grandes preguntas es si una infidelidad virtual “cuenta” igual que una infidelidad física.
Muchas personas tienden a minimizarla porque no hay contacto corporal directo. Sin embargo, que no exista contacto físico no significa que no exista implicación emocional, sexual o afectiva.
De hecho, para la persona que descubre la infidelidad, el daño puede ser muy real. Puede sentirse traicionada, engañada, desplazada o humillada, aunque nunca haya existido un encuentro presencial.
La clave no está únicamente en si hubo contacto físico, sino en el significado que esa conducta tiene dentro del acuerdo de la pareja. Cuando se rompe la confianza, se oculta información importante o se desarrolla una intimidad paralela, la relación principal puede verse profundamente afectada.
La falsa sensación de control en lo virtual
Las redes sociales pueden generar la sensación de que “no pasa nada” porque todo ocurre a través de una pantalla. Pero esa pantalla puede convertirse en un espacio donde se cultivan fantasías, deseo, complicidad e intimidad.
Además, lo virtual facilita mostrar una versión seleccionada de una misma/o: se elige qué decir, cuándo responder, qué imagen proyectar y qué partes de la vida ocultar. Esto puede aumentar la idealización y hacer que el vínculo se viva con mucha intensidad.
En algunos casos, la relación virtual se convierte en una vía de escape frente a dificultades de la relación principal: falta de comunicación, insatisfacción sexual, sensación de rutina, necesidad de validación o deseo de sentirse visto/a y deseado/a.
Consecuencias de la infidelidad virtual
Aunque algunas personas puedan restarle importancia, la infidelidad virtual puede tener consecuencias psicológicas y relacionales significativas.
Entre las más frecuentes se encuentran:
Pérdida de confianza. La persona engañada puede sentir que ya no sabe qué parte de la relación era real y qué parte estaba siendo ocultada.
Deterioro de la intimidad. La conexión emocional o sexual con una tercera persona puede disminuir la cercanía, el deseo o la disponibilidad afectiva hacia la pareja principal.
Comparaciones e inseguridad. La persona traicionada puede empezar a compararse con la otra persona o preguntarse qué faltaba en la relación.
Aumento de conflictos. Cuando se descubre una infidelidad virtual, pueden aparecer discusiones, reproches, vigilancia, ansiedad y dificultad para recuperar la calma.
Ruptura o separación. En algunos casos, la pareja decide terminar la relación. En otros, el descubrimiento de la infidelidad abre una crisis que obliga a revisar los acuerdos, los límites y la manera de vincularse.
¿Puede tener alguna función dentro de la relación?
Hablar de posibles funciones no significa justificar la infidelidad ni minimizar el daño. Pero, en terapia, también puede ser importante comprender qué estaba ocurriendo para que esa conducta apareciera.
A veces, la infidelidad virtual funciona como una forma de buscar placer, validación o escape. Otras veces aparece como una manera poco saludable de canalizar tensiones, carencias o dificultades dentro de la pareja.
También puede señalar aspectos que estaban desatendidos: falta de comunicación, distancia emocional, monotonía, insatisfacción sexual o necesidad de sentirse reconocido/a.
Cuando la pareja decide continuar, el descubrimiento de una infidelidad puede convertirse en una oportunidad para revisar la relación. Pero esto solo es posible si hay responsabilidad, honestidad, reparación y disposición real al cambio.
Reparar después de una infidelidad virtual
La reparación no consiste únicamente en “pasar página”. Requiere tiempo, claridad y compromiso.
Algunas preguntas importantes pueden ser:
¿Qué acuerdos se rompieron?¿Qué significó para cada persona lo ocurrido?¿Qué necesidades estaban sin expresar?Qué límites necesita la relación a partir de ahora?¿Qué tendría que cambiar para reconstruir la confianza?
La persona que ha sido infiel necesita asumir la responsabilidad sin minimizar el daño. Y la persona engañada necesita poder expresar lo que ha sentido sin verse presionada a perdonar rápidamente.
La confianza no se recupera con promesas, sino con coherencia sostenida en el tiempo.
Redes sociales, límites y acuerdos de pareja
Cada pareja tiene sus propios límites. Lo que para una persona puede ser una conversación sin importancia, para otra puede vivirse como una traición.
Por eso es importante hablar de estos temas antes de que aparezca el conflicto. Algunas parejas necesitan definir qué consideran infidelidad en el ámbito digital: conversaciones eróticas, intercambio de fotos, ocultar chats, mantener contacto íntimo con una expareja, coqueteo recurrente, uso de aplicaciones de citas o creación de perfiles secretos.
No se trata de controlar a la otra persona, sino de construir acuerdos claros y respetuosos.
Conclusión
La infidelidad virtual no es “menos real” por ocurrir a través de una pantalla. Puede generar dolor, romper la confianza y afectar profundamente a la relación de pareja.
Internet facilita nuevas formas de conexión, pero también nuevas formas de ocultamiento, idealización y distancia emocional.
Cuando aparece una infidelidad por redes, es importante no quedarse solo en el hecho concreto, sino comprender qué significó, qué dañó y qué necesita la relación a partir de ese momento.
En Psiconeva trabajamos las crisis de pareja desde una mirada cuidadosa, ayudando a comprender lo ocurrido, reparar el daño cuando es posible y tomar decisiones desde la claridad, no desde la impulsividad o el miedo.
Referencias
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